Publicado el 20/05/2025 por Administrador
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En un gesto cargado de simbolismo político, Javier Milei lanzó una de sus declaraciones más tajantes hasta ahora: “Quizás deba entender que su momento pasó”, refiriéndose directamente al expresidente Mauricio Macri. La frase, lejos de ser casual, marca un quiebre claro entre el actual mandatario argentino y quien fuera una figura dominante de la derecha en la última década.
La contundente afirmación llega luego de la victoria de La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones legislativas de la Ciudad de Buenos Aires, donde superó al peronismo y dejó en tercer lugar al PRO, partido fundado por Macri. Con el 30% de los votos, Milei consolidó su liderazgo y dejó en evidencia que su proyecto político ya no necesita del respaldo simbólico del exmandatario.
Durante una entrevista, Milei no se guardó críticas: sugirió que Macri ya no comprende la nueva dinámica política del país y que incluso se resiste a aceptar su retiro de la escena central. “Hay que saber cuándo dar un paso al costado, y parece que algunos aún no lo entienden”, remató el presidente, generando un fuerte impacto en redes sociales y medios.
La tensión entre ambos no es nueva. Aunque Macri apoyó a Milei en la segunda vuelta presidencial, su rol en el nuevo gobierno siempre fue ambiguo. Nunca ocupó cargos ni se integró formalmente al oficialismo, y ahora, Milei parece decidido a avanzar sin él, reconfigurando el mapa de la derecha argentina con un liderazgo completamente renovado.
El distanciamiento también se refleja en las provincias. En Buenos Aires, Milei busca alianzas con dirigentes del PRO sin intermediarios. Ha iniciado conversaciones con figuras como Cristian Ritondo y Diego Santilli, consolidando un nuevo frente liberal sin la sombra de Macri.
Desde el entorno del expresidente, el silencio es notorio. No ha habido respuestas directas, pero algunos aliados han dejado entrever su malestar por lo que consideran una “falta de respeto” hacia quien “abrió el camino para una alternativa al kirchnerismo”.
Este episodio revela no solo una ruptura personal, sino una batalla más profunda: el recambio generacional dentro del espacio opositor. Milei se posiciona como el nuevo rostro del antiperonismo, mientras Macri enfrenta el desafío de definir su rol en una Argentina donde su figura parece perder protagonismo cada día.
Con las elecciones nacionales en el horizonte, Milei apuesta a consolidar su hegemonía. Y si algo ha dejado claro, es que en su tablero no hay lugar para nostalgias ni viejos liderazgos.