La tijera de Richarlison, el mejor gol de la primera jornada del Mundial de Qatar

Richarlison de Andrade ha sido el autor del mejor gol de la primera jornada del Mundial de Qatar. El ‘9’ de Brasil se inventó un golazo para cerrar la victoria de la canarinha este jueves en su debut en la Copa del Mundo ante Serbia.
Desde que el balón echase a rodar el pasado domingo en el partido inaugural, el Qatar-Ecuador, se han anotado muchos tantos bonitos que han despertado halagos, la mayoría envíos a la escuadra desde fuera del área con una técnica espectacular. Pero ninguno como el del brasileño.
El delantero del Tottenham tuvo el ingenio y la sangre fría de controlar un balón en el punto de penalti del área serbia, darle altura y esperar pacientemente el momento adecuado para clavarla a media altura a la izquierda del portero.
El remate fue acrobático: se situó de espaldas a la portería mientras seguía el balón con la mirada y con una media chilena se sacó un latigazo mientras se dejaba caer. Imposible para el guardameta del combinado balcánico.
La jugada nacería en las botas de Vinícius Jr., que brilló en su debut en un Mundial. El carioca recibió el balón a pocos metros del área, se aproximó amenazante, a buen ritmo y, antes de que la zaga rival pudiese meter la pierna para arrebatarle la pelota, vio a Richarlison y le puso un balón elevado, pero demasiado bajo para rematar de cabeza.

La tijera de Richarlison, el mejor gol de la primera jornada del Mundial de Qatar

Richarlison de Andrade ha sido el autor del mejor gol de la primera jornada del Mundial de Qatar. El '9' de Brasil se inventó un golazo para cerrar la victoria de la canarinha este jueves en su debut en la Copa del Mundo ante Serbia. Desde que el balón echase a rodar el pasado domingo en el partido inaugural, el Qatar-Ecuador, se han anotado muchos tantos bonitos que han despertado halagos, la mayoría envíos a la escuadra desde fuera del área con una técnica espectacular. Pero ninguno como el del brasileño. El delantero del Tottenham tuvo el ingenio y la sangre fría de controlar un balón en el punto de penalti del área serbia, darle altura y esperar pacientemente el momento adecuado para clavarla a media altura a la izquierda del portero. El remate fue acrobático: se situó de espaldas a la portería mientras seguía el balón con la mirada y con una media chilena se sacó un latigazo mientras se dejaba caer. Imposible para el guardameta del combinado balcánico. La jugada nacería en las botas de Vinícius Jr., que brilló en su debut en un Mundial. El carioca recibió el balón a pocos metros del área, se aproximó amenazante, a buen ritmo y, antes de que la zaga rival pudiese meter la pierna para arrebatarle la pelota, vio a Richarlison y le puso un balón elevado, pero demasiado bajo para rematar de cabeza.

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